En la homeopatía, la persona como individuo ocupa un lugar central. No se trata únicamente de sus molestias, sino también de su forma particular de ser y de sus circunstancias de vida actuales. Todo ello es tenido en cuenta durante el tratamiento homeopático por un médico que practica la homeopatía o por un profesional alemán de terapias alternativas (Heilpraktiker).
El Dr. Samuel Hahnemann, fundador de la homeopatía, formuló el principio «Similia similibus curentur» (en latín: «lo semejante se cura con lo semejante»). Según esta doctrina histórica, una sustancia que provoca determinados síntomas en personas sanas debería tratar síntomas similares en personas enfermas. No es un principio curativo general demostrado clínicamente.
Potencias homeopáticas: ¿qué son?
La preparación característica de la potenciación, es decir, la dilución gradual seguida de agitación manual, tiene una importancia central para los medicamentos homeopáticos. Distingue un remedio potenciado de una simple dilución. Las diluciones y agitaciones sucesivas dan lugar a distintas potencias. Algunas potencias habituales son, por ejemplo, D y C. La D significa decimal y la proporción de dilución es 1:10. La C significa centesimal y la proporción de dilución es 1:100.
Las potencias D6/D12 designan grados de dilución, no una eficacia demostrada ni una idoneidad general para la automedicación. Incluso los remedios de baja potencia pueden contener todavía sustancias de partida activas o tóxicas. Consultar a un médico ante molestias persistentes, inexplicadas o graves y no suspender un tratamiento necesario en favor de remedios homeopáticos. El médico o la farmacia pueden asesorar sobre los riesgos del preparado concreto; elegir una potencia no demuestra una activación de la capacidad de autocuración.
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Homeopatía y capacidad de autocuración: potencias y limitaciones