En las últimas décadas, científicos de renombre dedicados al estudio de los nutrientes han obtenido conocimientos importantes sobre determinados nutrientes. Un ejemplo destacado es el ácido alfa-lipoico. En ocasiones también se denomina ácido lipoico o tióctico.
La estructura y las funciones químicas y fisiológicas del ácido alfa-lipoico se conocen desde la década de 1950. Se utiliza, entre otras aplicaciones, para determinadas molestias neuropáticas; en estos casos rigen la autorización del medicamento correspondiente y la valoración médica. Sus propiedades antioxidantes son objeto de investigación. Sin embargo, de ello no se deriva una protección general demostrada frente a enfermedades ni un beneficio antienvejecimiento mediante suplementos alimenticios.
En la Universidad de California en Berkeley se investigaron, entre otros temas, los antioxidantes y los cambios celulares asociados a la edad. No existe una clasificación científicamente reconocida que sitúe al ácido alfa-lipoico como «el antioxidante más potente». Los radicales libres pueden dañar componentes celulares, pero también cumplen funciones fisiológicas. El estrés oxidativo es uno de varios factores del envejecimiento y las enfermedades; no explica todos los cambios ni demuestra la eficacia de una ingesta adicional.
Ácido alfa-lipoico y procesos de envejecimiento: límites de la evidencia
Los sistemas de protección antioxidante limitan los daños oxidativos en el organismo. Sin embargo, el envejecimiento, la disminución del rendimiento y las enfermedades relacionadas con la edad tienen múltiples causas. De los efectos antioxidantes bioquímicos no puede deducirse que un preparado ralentice el envejecimiento en humanos o prevenga enfermedades asociadas a la edad. El ácido alfa-lipoico no es un remedio general demostrado contra estos procesos.
Al principio, el ácido alfa-lipoico se consideraba una sustancia similar a las vitaminas. A diferencia de una vitamina esencial, el organismo humano puede producir ácido lipoico; en su forma ligada, es un cofactor importante de determinadas enzimas mitocondriales. Se investigan sus propiedades antioxidantes y otras propiedades metabólicas. Esto no demuestra una superioridad general frente a otros antioxidantes ni un efecto general a largo plazo tras su ingesta.
La versatilidad del ácido alfa-lipoico
El ácido lipoico y su forma reducida, el ácido dihidrolipoico, poseen propiedades que permiten interacciones en medios acuosos y grasos. En el organismo, estos incluyen la sangre y el espacio extracelular, así como las membranas celulares. En sistemas modelo se investigan los efectos sobre las lipoproteínas y las estructuras nerviosas que contienen grasas. Esto no significa que un preparado tomado por vía oral alcance todas estas zonas y las proteja de forma fiable frente a la oxidación.
Su versatilidad y sus interacciones con otros sistemas antioxidantes resultan interesantes para la investigación. Sin embargo, el ácido alfa-lipoico no es el único antioxidante que puede actuar en distintos medios, y no se ha demostrado un efecto en todas las zonas del organismo. Los procesos oxidativos intervienen, entre otras afecciones, en la diabetes y las enfermedades cardiovasculares; de ello no se deriva una recomendación general de prevención o tratamiento. También en la polineuropatía diabética deben diferenciarse los preparados concretos, las vías de administración y la duración del tratamiento.
Según hallazgos experimentales, el ácido alfa-lipoico puede atravesar la barrera hematoencefálica; sin embargo, no es único en este aspecto entre los antioxidantes. Esto no demuestra una protección frente a la demencia de Alzheimer ni otras enfermedades cognitivas y neurológicas en humanos. Al producir energía, las mitocondrias generan especies reactivas de oxígeno. Estas pueden contribuir a causar daños cuando existe un desequilibrio, pero también participan en procesos normales de señalización. Los cambios asociados al envejecimiento no pueden explicarse únicamente como consecuencia de una falta de antioxidantes aportados desde el exterior.
El antioxidante que puede regenerar otros antioxidantes
El ácido alfa-lipoico y el ácido dihidrolipoico participan en reacciones de oxidación-reducción. En modelos bioquímicos se investigan las interacciones con la vitamina C, la vitamina E, el glutatión y la coenzima Q 10, así como la recuperación de formas oxidadas. Estos procesos se describen a veces como «reciclaje» de antioxidantes. De ello no se deriva una autorregeneración única ni que una ingesta adicional restaure por completo todos los antioxidantes consumidos en el organismo humano. La denominación «antioxidante de los antioxidantes» no es una valoración de superioridad demostrada clínicamente.
El bioquímico Bruce Ames, que trabajó en la Universidad de California en Berkeley, investigó las relaciones entre el metabolismo, el daño oxidativo y el envejecimiento. Los procesos oxidativos surgen como parte normal del metabolismo y pueden dañar el ADN, las proteínas y los lípidos. Pueden contribuir a los procesos de envejecimiento y enfermedad. Pero esta investigación no establece una causa exclusiva del envejecimiento ni demuestra que tomar ácido alfa-lipoico prevenga las enfermedades relacionadas con la edad.
El cáncer, los trastornos inmunitarios, las cataratas, las enfermedades cardiovasculares y los trastornos de la función cerebral tienen causas diferentes, normalmente multifactoriales. Los procesos oxidativos pueden intervenir en ellas. Por tanto, los efectos antioxidantes o metabólicos del ácido alfa-lipoico en experimentos de laboratorio no demuestran que prevenga o trate estas enfermedades en humanos. También los cambios en la formación de sustancias reactivas en un modelo deben valorarse dentro de ese contexto limitado.
¿Tiene el ácido lipoico un efecto positivo sobre la quema de grasa?
Existen experimentos con animales y células sobre el ácido alfa-lipoico que estudian el metabolismo energético, la respuesta a la glucosa o la insulina y la masa grasa. En un estudio con ratones viejos, el aumento de peso fue menor bajo determinadas condiciones experimentales; otro estudio en ratones encontró pérdida de peso, pero también menos masa libre de grasa. Además, los estudios con células grasas cultivadas describieron un aumento, y no una disminución general, de la masa mitocondrial. Estos modelos diferentes no deben combinarse para presentar un mecanismo demostrado de quema de grasa en humanos.
¿Puede considerarse entonces el ácido alfa-lipoico una ayuda natural para adelgazar? Esto no puede deducirse de los experimentos con animales y células. Tampoco los resultados limitados de estudios en humanos justifican la promesa de una pérdida de peso fiable ni una recomendación general para mantener la salud. No sustituye a la alimentación, el ejercicio ni, cuando proceda, al tratamiento del sobrepeso con seguimiento médico.
Ácido alfa-lipoico: investigación versátil, conclusiones clínicas limitadas
Los mecanismos antioxidantes del ácido alfa-lipoico se han estudiado bien desde el punto de vista bioquímico. Las interacciones en los sistemas de oxidación-reducción explican el interés por el «reciclaje» de otras sustancias, pero no demuestran una mejora general de la absorción de nutrientes esenciales o vitaminas mediante la ingesta simultánea. Tampoco atravesar la barrera hematoencefálica demuestra una protección cerebral clínica. Además, el óxido nítrico es una importante molécula de señalización del propio organismo, y no una sustancia universalmente dañina que deba eliminarse.
Los estudios con ratas viejas y modelos celulares también evaluaron el ácido alfa-lipoico junto con acetil-L-carnitina. Los indicios de efectos conjuntos en estos modelos no demuestran un efecto neuroprotector de la ingesta simultánea en humanos. Además, se ha descrito el raro síndrome autoinmune de la insulina con la ingesta adicional de ácido alfa-lipoico, en ocasiones con hipoglucemia grave; la EFSA no pudo establecer una cantidad de ingesta universalmente segura al respecto. Especialmente si se toman medicamentos que reducen la glucemia, es necesario consultar a un profesional antes de su ingesta. Los signos de hipoglucemia, como temblores, sudoración o confusión, requieren una valoración médica rápida.
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