En pocas palabras: El frío activa la producción de calor y puede estimular el tejido adiposo pardo. Sin embargo, de ello no se deriva que las duchas frías reduzcan cantidades relevantes de grasa corporal.
¿Qué ocurre con el frío?
| Efecto | Valoración |
|---|---|
| Activación del sistema nervioso simpático | A corto plazo |
| Producción de calor | Aumenta algo el gasto energético |
| Grasa parda | Puede activarse |
| Pérdida de peso | No demostrada de forma convincente para las duchas frías |
Las revisiones sobre la exposición al frío muestran cambios metabólicos medibles, pero destacan grandes diferencias entre los estudios.[1] En humanos, la contribución de la grasa parda al gasto energético total probablemente sea demasiado pequeña para producir por sí sola una pérdida de peso relevante.[2]
Preguntas frecuentes
¿Las duchas frías queman grasa?
No en una magnitud que explique de forma fiable una pérdida de peso.
¿El frío aumenta el metabolismo?
Temporalmente, sí.
¿El frío reduce la celulitis?
No se ha demostrado un efecto estructural duradero.
¿Es necesario ducharse con agua fría a diario?
No.
Conclusión
Las duchas frías pueden despejar y proporcionar un estímulo de frío, pero no son una estrategia para adelgazar.