El DMSO se anuncia como producto para el bienestar, la belleza y las molestias agudas o crónicas. Sus propiedades disolventes no demuestran esas amplias promesas curativas. La tradición o el uso bajo responsabilidad propia no demuestran seguridad. El llamado botiquín de herramientas para la salud incluye sustancias muy diferentes: carbón, sales de magnesio, selenio, bórax, bicarbonato, ácido láctico, furfural, sales alcalinas, sal de zinc, plata, agua de mar, peróxido de hidrógeno, orina propia, azufre, galactosa («azúcar de las mucosidades»), solución de Lugol, arcilla medicinal y queroseno. Esta enumeración no recomienda ingerirlas, aplicarlas en la piel ni combinarlas; algunas pueden causar daños importantes si se usan con una finalidad incorrecta. El cardo mariano, la artemisa, la cardencha, el espino blanco, el incienso y el propóleo también deben evaluarse según el producto, el ámbito de uso y los riesgos.
El DMSO (dimetilsulfóxido) no es un agente universal que haga más seguras o eficaces cualesquiera sustancias naturales. Puede modificar la absorción cutánea de otras sustancias e introducir así también sustancias no deseadas en el organismo. Esto no implica una acción curativa sinérgica general. Su capacidad para disolver muchas sustancias orgánicas e inorgánicas es útil en el laboratorio y la técnica; ello no convierte un extracto vegetal casero en un medicamento evaluado. La composición, la pureza, la concentración y la vía de administración deben valorarse por separado. No preparar mezclas por cuenta propia para tratar enfermedades.
Qué se entiende por DMSO
El dimetilsulfóxido es un compuesto orgánico de azufre fabricado industrialmente; su historia también está ligada a la producción de celulosa. En el ciclo marino del azufre se forma sulfuro de dimetilo (DMS), que interviene en la atmósfera y en procesos oxidativos. No puede deducirse un límite inferior fijo de 30 millones de toneladas de DMS al año a partir de una sola estimación; además, los estudios distinguen entre masa de sustancia y masa de azufre. Este contexto ambiental no demuestra capacidad curativa. Indicaciones como DMSO Ph. Eur. se refieren a determinados requisitos de calidad de la farmacopea. No constituyen una autorización farmacológica para cualquier uso ni garantizan que un producto de venta libre sea adecuado para ingerirlo o inyectarlo.
En el organismo, el DMSO se transforma, entre otros compuestos, en dimetilsulfona (MSM) y sulfuro de dimetilo (DMS). El DMS puede eliminarse por el aire espirado y la piel, y explica el olor característico parecido al ajo o al azufre. Las indicaciones generales de aproximadamente un por ciento, un tiempo medio de permanencia de 1,5 días y una desaparición segura tras dos días no pueden extrapolarse a todas las aplicaciones y personas. Los metabolitos pueden seguir detectándose durante más tiempo. Un olor descrito como parecido al de las ostras es una percepción, no una prueba de curación o «desintoxicación».
Cuándo y cómo se descubrieron los efectos del DMSO
El químico Alexander Saytzeff describió el DMSO en 1866. Sus propiedades disolventes lo hicieron interesante para trabajos de laboratorio. Desde los años 1960 se investigó, entre otros usos, su aplicación en tejidos biológicos y crioconservación. La protección de células en condiciones de congelación definidas no equivale a una regeneración general ni a una fuente de juventud para las personas. Numerosas publicaciones se refieren a modelos, preparados y vías de administración diferentes; su cantidad no demuestra una eficacia universal como remedio natural.
Efectos estudiados y sus límites
Se investigan mecanismos de captación de radicales y relacionados con la inflamación y el dolor. De ellos no se derivan garantías generales de regeneración tisular, cicatrización más rápida, cicatrices lisas, mayor saturación de oxígeno, protección celular o estabilización del sistema nervioso autónomo. También la relajación muscular, las propiedades de flujo de la sangre, la vasodilatación y los procesos de transporte necesitan pruebas clínicas para un preparado concreto. El medicamento estadounidense RIMSO-50 se introduce en la vejiga para el tratamiento sintomático de la cistitis intersticial; esa indicación limitada no autoriza cualesquiera autotratamientos externos u orales.
El llamado abridor de canales DMSO
El DMSO puede atravesar membranas biológicas y aumentar la absorción cutánea de otras sustancias. El término «abridor de canales» es una denominación publicitaria simplificadora, no una prueba de curación en la médula ósea, el tejido adiposo o las cápsulas articulares. Una «entrada o salida» más fácil no resulta automáticamente beneficiosa; las impurezas y los productos utilizados al mismo tiempo pueden elevar los riesgos. Son posibles la irritación cutánea y ocular y la hipersensibilidad. No utilizar productos técnicos como remedios; buscar asesoramiento médico ante enfermedades o molestias persistentes.
El DMSO (dimetilsulfóxido) no es un agente universal que haga más seguras o eficaces cualesquiera sustancias naturales. Puede modificar la absorción cutánea de otras sustancias e introducir así también sustancias no deseadas en el organismo. Esto no implica una acción curativa sinérgica general. Su capacidad para disolver muchas sustancias orgánicas e inorgánicas es útil en el laboratorio y la técnica; ello no convierte un extracto vegetal casero en un medicamento evaluado. La composición, la pureza, la concentración y la vía de administración deben valorarse por separado. No preparar mezclas por cuenta propia para tratar enfermedades.
Qué se entiende por DMSO
El dimetilsulfóxido es un compuesto orgánico de azufre fabricado industrialmente; su historia también está ligada a la producción de celulosa. En el ciclo marino del azufre se forma sulfuro de dimetilo (DMS), que interviene en la atmósfera y en procesos oxidativos. No puede deducirse un límite inferior fijo de 30 millones de toneladas de DMS al año a partir de una sola estimación; además, los estudios distinguen entre masa de sustancia y masa de azufre. Este contexto ambiental no demuestra capacidad curativa. Indicaciones como DMSO Ph. Eur. se refieren a determinados requisitos de calidad de la farmacopea. No constituyen una autorización farmacológica para cualquier uso ni garantizan que un producto de venta libre sea adecuado para ingerirlo o inyectarlo.
En el organismo, el DMSO se transforma, entre otros compuestos, en dimetilsulfona (MSM) y sulfuro de dimetilo (DMS). El DMS puede eliminarse por el aire espirado y la piel, y explica el olor característico parecido al ajo o al azufre. Las indicaciones generales de aproximadamente un por ciento, un tiempo medio de permanencia de 1,5 días y una desaparición segura tras dos días no pueden extrapolarse a todas las aplicaciones y personas. Los metabolitos pueden seguir detectándose durante más tiempo. Un olor descrito como parecido al de las ostras es una percepción, no una prueba de curación o «desintoxicación».
Cuándo y cómo se descubrieron los efectos del DMSO
El químico Alexander Saytzeff describió el DMSO en 1866. Sus propiedades disolventes lo hicieron interesante para trabajos de laboratorio. Desde los años 1960 se investigó, entre otros usos, su aplicación en tejidos biológicos y crioconservación. La protección de células en condiciones de congelación definidas no equivale a una regeneración general ni a una fuente de juventud para las personas. Numerosas publicaciones se refieren a modelos, preparados y vías de administración diferentes; su cantidad no demuestra una eficacia universal como remedio natural.
Efectos estudiados y sus límites
Se investigan mecanismos de captación de radicales y relacionados con la inflamación y el dolor. De ellos no se derivan garantías generales de regeneración tisular, cicatrización más rápida, cicatrices lisas, mayor saturación de oxígeno, protección celular o estabilización del sistema nervioso autónomo. También la relajación muscular, las propiedades de flujo de la sangre, la vasodilatación y los procesos de transporte necesitan pruebas clínicas para un preparado concreto. El medicamento estadounidense RIMSO-50 se introduce en la vejiga para el tratamiento sintomático de la cistitis intersticial; esa indicación limitada no autoriza cualesquiera autotratamientos externos u orales.
El llamado abridor de canales DMSO
El DMSO puede atravesar membranas biológicas y aumentar la absorción cutánea de otras sustancias. El término «abridor de canales» es una denominación publicitaria simplificadora, no una prueba de curación en la médula ósea, el tejido adiposo o las cápsulas articulares. Una «entrada o salida» más fácil no resulta automáticamente beneficiosa; las impurezas y los productos utilizados al mismo tiempo pueden elevar los riesgos. Son posibles la irritación cutánea y ocular y la hipersensibilidad. No utilizar productos técnicos como remedios; buscar asesoramiento médico ante enfermedades o molestias persistentes.
Fuentes: OIT/OMS: DMSO; RIMSO-50; Sigma-Aldrich: DMSO; Lana et al.: DMS.